VINCENT VAN GOGH (ULTIMAS CARTAS DE VINCENT VAN GOGH)



Groot-Zundert, Países Bajos, 1853 - Auvers-sur-Oise, Francia, 1890
Pintor holandés. Vincent van Gogh era el mayor de los seis hijos de un pastor protestante, y mantuvo con su hermano Theo, cuatro años menor que él, una relación que sería determinante en su existencia y en su trayectoria artística. La correspondencia que ambos intercambiaron a lo largo de sus vidas testimonia la intimidad de esta relación y las pasiones y angustias humanas y creativas que atormentaron a Van Gogh en sus últimos años. Tras recibir una esmerada educación en un internado privado, a los dieciséis años entró como aprendiz en la filial de La Haya de la galería de arte parisina Goupil, una sociedad de comerciantes de arte fundada por su tío Vincent. En las décadas finales del siglo XIX, el impresionismo marcó el inicio de una profunda renovación de las artes plásticas que tendría continuidad en la sucesión de ismos o corrientes del arte contemporáneo. Algunos de los mejores maestros de este periodo, sin embargo, no pueden encasillarse en ninguna escuela, y abrieron por sí solos nuevos caminos; entre ellos, el holandés Vincent van Gogh ocupa una posición señera. Encarnación del artista torturado e incomprendido, Van Gogh no llegó a vender más que uno de aquellos centenares de cuadros suyos que actualmente alcanzan desorbitadas cotizaciones en las subastas. El reconocimiento de su obra no empezó hasta un año después de su muerte, a raíz de una exposición retrospectiva organizada por el Salón de los Independientes; en nuestros días, Van Gogh es considerado unánimemente uno de los grandes genios de la pintura moderna. Su producción ejerció una influencia decisiva en todo el arte del siglo XX, especialmente en el fauvismo y el expresionismo; y tras más de un siglo de experimentos artísticos, la pincelada tosca y atormentada del artista holandés, alimentada por el vigor de su pasión interior, conserva toda su fascinante fuerza expresiva. instancias suyas, Paul Gauguin se instaló en la "casa amarilla" (así llamada por el color de sus paredes) en octubre de 1888, pero la relación fue haciéndose más y más difícil por el fuerte temperamento de ambos. En el transcurso de una discusión, Van Gogh llegó a atacar a Gauguin con una navaja de afeitar; luego, arrepentido de aquel arranque, se cortó el lóbulo de la oreja para expiar su culpa y lo hizo llegar a Gauguin, quien, lejos de conmoverse ante aquella muestra de contrición, lo juzgaba ya como un loco peligroso con el que no tenía ninguna intención de convivir. El 27 de julio de 1890, en el silencio de los campos bajo el sol, Van Gogh se descerrajó un disparo en el pecho; murió dos días más tarde, sin haber cumplido los treinta y siete años. Al cabo de seis meses, sumido en el dolor, le siguió su hermano Theo, enterrado a su lado en el pequeño cementerio de Auvers.

Según los registros históricos y sus propios autorretratos, Vincent van Gogh tenía los ojos de color verde. A menudo se describen como claros y se retrataba a sí mismo con una mirada intensa y penetrante, a veces con cejas rojizas a juego con su cabello.Los autorretratos suelen destacar la intensidad de su mirada, describiéndose a menudo como "ojos claros". Aunque se asocia fuertemente a Van Gogh con el amarillo intenso en sus obras (posiblemente por el uso de absenta o tratamientos médicos), esto se refiere a su percepción del color, no al color físico de sus ojos.
Vincent van Gogh estuvo internado voluntariamente en el hospital psiquiátrico de Saint-Paul-de Mausole, situado en Saint-Rémy-de-Provence, en el sur de Francia, desde mayo de 1889 hasta mayo de 1890. Durante este año, marcado por crisis de salud, el artista pintó más de 150 cuadros, incluyendo «La Noche Estrellada». Saint-Paul-de-Mausole, un antiguo monasterio reconvertido en manicomio.
Estuvo internado aproximadamente un año, tras el incidente de la automutilación de su oreja en Arles.
Fue un periodo de intensa productividad artística a pesar de sus problemas mentales, pintando los paisajes que veía desde su habitación.También pasó un tiempo breve en un hospital en Arles tras su altercado con Gauguin antes de mudarse a Saint-Rémy. El lugar sigue siendo hoy un sitio turístico y de estudio de su obra. Vincent van Gogh sufrió brotes psicóticos y graves problemas mentales producto de una combinación de factores: una probable epilepsia del lóbulo temporal, trastorno bipolar, y trastorno de personalidad límite, todo agravado por el abuso de alcohol (absenta), desnutrición severa, aislamiento y una intensa presión emocional.Estudios apuntan a trastorno bipolar con rasgos de personalidad límite, o posiblemente una forma de epilepsia. Sufría de alucinaciones, angustia y terror. El consumo excesivo de absenta, combinado con años de mala alimentación (gastaba el dinero enviado por su hermano Theo en materiales de arte en lugar de comida), empeoraron sus crisis.La traumática relación y ruptura con el pintor Paul Gauguin, reflejada en el famoso episodio de la oreja en 1888, desencadenó un colapso.Era un artista incomprendido, excesivamente intenso y emocional, lo que provocó rechazo social y frustración constante.Estos factores provocaron que se internara voluntariamente en un hospital psiquiátrico tras los violentos episodios de automutilación.


Mi querido Théo:
Gracias por tu carta; pero mira que esta vez he languidecido; mi dinero se había terminado el jueves, así que hasta el mediodía del lunes, resultó terriblemente largo. Durante esos cuatro días he vivido principalmente de 23 cafés y del pan que todavía tengo que pagar. No es culpa tuya; si la hay es mía. Porque he estado desesperado por ver mis cuadros enmarcados y he pedido demasiado para mi presupuesto, ya que el mes de alquiler y la criada también había que pagarlos. También aun hoy, volveré a arruinarme, porque debo comprar la tela y prepararla yo mismo, ya que la de Tasset no ha venido todavía. ¿Quisieras preguntarle lo más pronto posible si la ha enviado?; 10 metros o por lo menos 5 de tela común a 2 fr. 50.
Pero esto me sería igual, mi querido hermano, si yo no sintiera que tú mismo debes sufrir esta presión que actualmente ejerce sobre nosotros el trabajo. Pero me atrevo a creer que si vieras los estudios me darías la razón por trabajar ardientemente mientras hace buen tiempo. Cosa que no ocurre en estos últimos días; el mistral despiadado barre con furia las hojas muertas. Pero entre eso y el invierno habrá todavía un período de tiempo y efectos magníficos; y entonces se tratará de nuevo de hacer un esfuerzo sin miramientos. Ando tan metido en el trabajo, que no puedo detenerme de golpe. Queda tranquilo; el mal tiempo me detendrá aún demasiado pronto. Como ya lo hizo hoy, ayer y antes de ayer. Trata por tu parte de persuadir a Thomas. Él hará algo siempre.
¿Sabes cuánto me queda para la semana y aún después de 4 días de rígido ayuno? Justo 6 francos.Hoy es lunes, el día mismo que recibo tu carta. He comido a mediodía, pero esta tarde será preciso que coma un pedazo de pan.
Y todo continúa sin ninguna novedad, sea en la casa o en los cuadros. Porque no tengo desde hace por lo menos 3 semanas de dónde sacar tres francos…
No tardes, si esto no te molesta mucho; no tardes en enviarme el luis y la tela.
He estado ocupado de tal modo desde el jueves, que de jueves a lunes no he hecho más que dos comidas, por lo demás no tenía más que pan y café, que todavía estaba obligado a beber a crédito y que debo pagar hoy. Así que si puedes, no te demores.
Quisiera llegar a hacerte sentir profundamente bien esta verdad: dando dinero a los artistas, tú mismo haces obra de artista y yo desearía solamente para que mis telas lleguen a ser tales, que no estés demasiado descontento de tu trabajo.
Tengo además una tela de 30; jardín de otoño; dos cipreses verde botella y en forma de botella también; tres pequeños castaños de follaje tabaco y anaranjado. Un pequeño tejo, de follaje limón pálido y tronco violeta; dos pequeños macizos, de follaje rojo sangre y púrpura escarlata. Un poco de arena, un poco de césped, un poco de cielo azul.
Sin embargo resulta que me había jurado no trabajar. Pero todos los días sucede lo mismo; al pasar encuentro a veces cosas tan bellas que, en fin a pesar de todo hay que tratar de hacerlas…
A propósito: ¿No has leído nunca Los hermanos Zemgamno de los Goncourt? Si yo no hubiera leído esto, tal vez me atrevería a más: y aun después de haberlo leído, el único temor que tengo es el de pedirte demasiado dinero. Si yo mismo me quebrara en un esfuerzo, no me importaría absolutamente nada. Para ese caso tengo recursos todavía, porque me dedicaría, o bien al comercio o bien a escribir. Pero mientras esté en la pintura, no veo más que la asociación de varios y la vida en común.

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Comienza la caída de las hojas; se ve cómo amarillean los árboles, el amarillo aumenta todos los días. Es por lo menos tan bello como los vergeles en flor; y por el trabajo que haremos me atrevería a decir que muy lejos de perder podremos ganar.
¿Has releído ya el Tartarín? ¡Ah!… ¡No lo olvides! ¿Te acuerdas en Tartarín la queja de la vieja diligencla de Tarascón, esa página admirable? Y bien, termino de pintar esta carroza roja y verde en el patio de la posada. Ya verás. Este croquis apresurado te da la composición; un primer plano simple de arena gris, el fondo también muy simple, paredes rosas y amarillas con ventanas de persianas verdes y un rincón de cielo azul. Los dos coches muy coloreados, verde, rojo, las ruedas -amarillo, negro, azul, anaranjado -. Siempre tela de 30. Los coches están pintados a lo Monticelli, con empastamientos. Tú tenías hace tiempo un Claude Monet muy bello que representaba 4 barcas coloreadas sobre una playa. Y bien; aquí se trata de coches; pero la composición es del mismo tipo. Supón ahora un abeto azul verde inmenso, extendiendo sus ramas horizontales sobre un prado muy verde y la arena manchada de luz y de sombra. El rincón del jardín, muy simple, está alegrado por canteros de geranios anaranjados en los fondos, bajo las ramas negras.
Dos figuras de enamorados se encuentran a la sombra del gran árbol: tela de 30. Después otras dos telas de 30, el Puente de Trinquetaille y otro puente; el ferrocarril pasa sobre la calle. Esta tela se asemeja un poco, como colorido, a un Bosboom. En fin, el Puente de Trinquetaille con todos esos escalones es una tela hecha en una mañana gris; las piedras, el asfalto, el empedrado, son grises; el cielo, de un azul pálido; figuras menudas y coloreadas; un árbol enclenque de follaje amarillo. Así pues, dos telas en tonos grises y quebrados y dos telas muy descoloridas.
Perdona estos croquis tan malos; estoy obsesionado con la pintura de esta diligencia de Tarascón y veo que no tengo la cabeza para dibujar…
¡Cuántas cosas deberían cambiar todavía! …
¿No es cierto que los pintores debían vivir todos como obreros? Un carpintero, un herrero, produce por lo general infinitamente más que ellos. En la pintura también habría que tener grandes talleres donde cada uno trabajara más regularmente.
Esas 5 telas que tengo en preparación esta semana llevan a 15 según creo el número de las telas de 30 para la decoración.

2 telas de Girasoles.
3 telas del Jardín del Poeta.
2 telas Otro jardín.
1 tela Café nocturno.
1 tela Puente de Trinquetaille.
1 tela Puente del Ferrocarril.
1 tela La casa.
1 tela la diligencia de Tarascón.
1 tela la Noche estrellada.
1 tela Los surcos.
1 tela la Viña.
Dime, pues, ¿qué hace Seurat? Si lo ves, dile entonces de mi parte que estoy preparando una decoración que actualmente alcanza la suma de 15 telas de 30, cuadradas que para formar un conjunto incluirá al menos otras 15, y que en este trabajo más amplio suele ser el recuerdo de su personalidad y de la visita que hicimos a su taller para ver sus grandes y hermosas telas, lo que me alienta en esta tarea.

Carta que Vincent tenía sobre sí, el 29 de julio de 1980, día en que falleció

Mi querido hermano:
Gracias por tu buena carta y el billete de 50 francos que contenía. Ya que esto va bien, que es lo principal, ¿por qué insistiré sobre cosas de menor importancia? ¡a fe mía!… antes de que haya oportunidad de hablar de asuntos con la cabeza más reposada, pasará probablemente mucho tiempo.
Los otros pintores, piensen lo que piensen, instintivamente se mantienen a distancia de las discusiones sobre el comercio actual. Porque aunque, la verdad es que sólo podemos hacer que sean nuestros cuadros los que hablen, mi querido hermano, añado que siempre te he dicho – y te vuelvo a decir otra vez con toda la gravedad que pueden dar los esfuerzos del pensamiento asiduamente fijo para tratar de hacer tanto bien como se pueda – te vuelvo a decir que yo consideraré siempre que tú eres algo más que un simple marchand de Corot, y que por mediación mía tienes tu parte en la producción misma de ciertas telas que aun en el desastre guardan su calma. Porque nosotros estamos aquí y esto es todo o por lo menos lo principal que puedo tener que decirte en un momento de crisis relativa. En un momento en que las cosas están muy tirantes entre marchands de cuadros de artistas muertos y de artistas vivos.
Pues bien, mi trabajo; arriesgo mi vida y mi razón destruida a medias – bueno – pero tú no estás entre los marchands de hombres, que yo sepa; y puedes tomar partido, me parece, procediendo realmente con humanidad, pero, ¿qué quieres?

Seurat: pintor francés, uno de los creadores del puntillismo.

ÚLTIMA CARTA DE VINCENT VAN GOGH



¿A dónde me lleva la vida? ¿Qué nos hace la mente? Le quita la alegría a las cosas y nos lleva a la tristeza…
…Me estoy pudriendo de aburrimiento. Si no fuera por mis colores y mi pincel, con los que recreo las cosas, todo se vuelve frío y desolado cuando lo toca el tiempo… ¿Qué hago? Quiero crear líneas y colores nuevos, distintos a los que tropezamos todos los días.
Todos los colores viejos tienen un brillo triste en mi corazón. ¿Son así en la naturaleza o será que mis ojos están enfermos? Aquí estoy, volviéndolos a dibujar mientras enciendo el fuego que llevan dentro.
Entre la miseria hay líneas de felicidad que quiero que mis colores muestren, en los campos de cuervos y las espigas de trigo con sus muescas torcidas. Incluso en el zapato del campesino que rezuma tristeza, hay algo de felicidad que quiero atrapar con los colores y el movimiento. Las cosas feas tienen una especialidad artística que no encontramos en las cosas bonitas, y el ojo de un artista no se la pierde.
Hoy me hice un autorretrato porque cada mañana, cuando me miro al espejo, me digo: "¡O, cara repetida, cara fea de Van! ¡Por qué no te renuevas!"
Escupí en el espejo y me fui…
Hoy reformé mi cara, no como la quería la naturaleza, sino como yo la quería: ojos de lobo, confundidos, una cara verde y una barba como llamas. La oreja estaba rara en el cuadro, no la necesitaba. Agarré el pincel —quiero decir, la navaja— y la saqué… …Parece que me confundí entre mi cabeza en el cuadro y fuera de él… entonces, ¿qué hago con este pedazo de carne?
Se lo mandé a la mujer que no me apreció y a la que creía amar. Está bien, que se reúnan lo innecesario… aquí tienes mi oreja, mujer parlanchina, habla con ella… ahora puedo oír y ver con mis dedos.
Me siento pensando: el mundo ha envejecido. Y se ha arrugado más, ¡Dios mío! ¿Qué puedo hacer antes de que la noche caiga sobre la torre del alma? El pincel. Los colores… y rápido, empiezo: pinceladas rectas y cortas, agudas y esbeltas. Mis colores son claros y primitivos. Amarillo, azul, rojo… quiero devolverles a las cosas la espontaneidad de cuando el mundo salió de su huevo cósmico. Todavía recuerdo:
Era el atardecer, o después del atardecer y antes del amanecer. El color lila mojaba el horizonte… ¡Ah, el temblor del lila! Íbamos al huerto a robar arándanos. Estaba sentado en el árbol mirando un gusano verde y amarillo, mientras Úrsula, la más alegre, saltaba entre las ramas y de repente perdió el equilibrio y se cayó. Se me encogió el pecho antes de que quedara colgada de una rama, pidiendo ayuda. La abracé y respiraba como una cierva asustada… y cuando me soltó, un arándano dejó su néctar lila en mi camisa blanca… desde ese día, desde que tenía doce años, siento ese néctar lila en mi camisa blanca… desde ese día, desde que tenía doce años, siento como si la felicidad me llenara si no fuera por un agujero lila que se abrió en mi pecho y entonces brotó lo blanco… el temblor del lila.
La idea me urge, ¿y cómo no? Miro y miro al ojo del sol, donde está el alma del universo, hasta que mis ojos me queman.
Dos cosas me conmueven: mirar al sol… y a la muerte…
¡Quiero viajar en las estrellas y este cuerpo miserable me lo impide! ¿Cuándo iremos, hijos de la Tierra, llevando nuestras servilletas ensangrentadas?
—Pero ¿a dónde? —Al sueño, claro.
Ayer dibujé flores del color del barro después de enterrarme en el polvo, trigo verde y amarillo creciendo sobre mi cabeza, y los cuervos de la memoria vuelan sin aire. Trigo y cuervos. Cuervos y trigo. Los cuervos hacen clic en mi cerebro. Kraa Kraa… Todo es un sueño. Nada, y el pincel del polvo nos engaña siempre… pronto devolveré el polvo al polvo, y soltaré el pájaro de mi pecho a la tierra del sol… ¡Ah, mi pájaro! Abriré la jaula con esta pistola: El rojo se derrama: ¿sangre o fuego?
Mi pipa está ardiendo:
El blanco y negro colorean la vida de gris. El gris tiene infinitas posibilidades: gris rojizo, gris azulado, gris verdoso. El tabaco arde y se lleva la vida. La ceniza tiene un sabor amargo al que nos acostumbramos, al que nos volvemos adictos, igual que a la vida: cuanto más mayores nos hacemos, más nos apegamos a ella… por eso la dejaré en la cima de mi hoguera… ¡pero por qué! Es un fracaso otra vez… la tristeza nunca acabará.
Adiós Theo, me voy hacia la primavera.

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